La Guerra Civil española

José Manuel Martínez Bande

Croquis, foto y parte de guerra
Portada de la monografía nº 17

Monografía nº 17. El final de la Guerra Civil

Edición de 1985

El día en que termina la batalla del Ebro —16 de noviembre de 1938— se anuncia el final, inevitable para las fuerzas republicanas, de la guerra civil española; pese a lo cual aún intentarán aquéllas un último y desesperado esfuerzo, “canto del cisne” del Ejército Republicano, que se hundirá como en otras ocasiones semejantes, tras el espectacular éxito de las dos jornadas iniciales. La batalla de Peñarroya, la última gran batalla de la guerra, no impedirá la rapidez de la conquista de Cataluña por las Divisiones de Franco, con sus secuelas inevitables.

La primera de todas será la rendición de la isla de Menorca, que aún habiendo jugado un papel reducido en los enfrentamientos entre las dos Escuadras, guardaba una evidente significación.

Otra secuela de la campaña de Cataluña vendrá dada por la desaparición de los organismos básicos de la República, tras la renuncia de su Presidente y la pulverización final de las Cortes, ya de antes prácticamente muertas. Con todo, aún tratará el doctor Negrín de prolongar la vida de su fantasmal Gobierno pero el propósito fracasará, sirviendo solo para para desencadenar una serie de conspiraciones y contraconspiraciones, con levantamientos finales confusos y sangrientos. El resultado de los mismos será la expulsión de España de Negrín y de los que le acompañan y el paso al primer plano del coronel don Segismundo Casado.

Casado procurará por todos los medios y con una tenacidad grande, terminar la guerra mediante una negociación ventajosa, pero Franco, que siempre ha sostenido el principio de la rendición incondicional del enemigo, no cambiará de actitud. Así vendrá la ocupación sin esfuerzo de los últimos territorios aún no pisados por las Divisiones nacionales, y con ello el parte final del 1 de abril.

Esta es la monografía más rica en episodios sugerentes, emotivos, fuera de toda operación militar propiamente dicha. Hasta tal punto que sin tenerlos en cuenta resulta difícil moverse en el complicado entramado de los hechos postreros de la guerra, donde las armas ya tendrían bien poco que hacer.

Cubierta. Ninguna otra fotografía tan simbólica como ésta. La vida civil, representada aquí por la fuente madrileña del dios de las Aguas, ha sido protegida durante los meses de lucha por murallas y cúpulas. Pero ahora unas y otras serán derribadas, al no ser ya necesarias, frente a la paz declarada.

Martínez Bande
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.