Monografía nº 5. La invasión de Aragón y el desembarco en Mallorca
Edición de 1970; existe una nueva edición, de 1989
En la guerra española de 1936 a 1939 el máximo peligro para las fuerzas nacionales se encontraba en el Levante mediterráneo; sobre todo, en Cataluña. Allí estaba el foco revolucionario más exaltado y poderosamente numérico, y la realidad de los primeros días bien lo demostró. Una masa que desbordaba todas las previsiones se lanzó a la conquista de Aragón, como pronto se proyectaría sobre Baleares, con un ciego coraje y una total fe en el triunfo inmediato.
No obstante, la ausencia de un mando único, de un plan conjunto y de unas unidades bien encuadradas e instruidas esterilizarán los propósitos revolucionarios. Así, poco a poco, la marea irá perdiendo fuerza, y al final quedará detenida. Atrás, en Barcelona, en Valencia, no reina la paz ni el mutuo acuerdo, y ya se sabe que sin retaguardia no hay vanguardia posible.
Las luchas de mayo de 1937 en las calles barcelonesas serán el absceso que revienta. El sometimiento de los libertarios y «trotskistas» a manos de las fuerzas gubernamentales de Valencia, cuyo mejor aliado es el P. S. U. C., o socialcomunismo catalán, marcará el principio de una nueva etapa, que desborda los límites puestos a esta Monografía.
Cubierta: Una de las pintorescas Columnas anarquistas formadas en Barcelona en los primeros días de la guerra desfila por las calles de la Ciudad Condal, camino de Zaragoza y Huesca. (Archivo del Servicio Histórico Militar. Madrid).












